DELFO: enseñar a pensar con inteligencia artificial

Un asistente pedagógico digital que acompaña al estudiante sin sustituir su pensamiento

DELFO fue creado a partir de una idea sencilla pero decisiva: la inteligencia artificial puede convertirse en una extraordinaria herramienta educativa siempre que no reemplace aquello que la educación debe desarrollar, las facultades mentales:
Pensar. Observar. Razonar. Discernir. Reflexionar. Comprobar.
Llegar a conclusiones propias.
DELFO no es un chatbot al que el estudiante pregunta para obtener inmediatamente una respuesta.
Es un asistente pedagógico que acompaña su proceso intelectual y regula la ayuda que ofrece según lo que el estudiante necesita en cada momento.
La inteligencia artificial participa.
Pero el pensamiento continúa siendo del estudiante.

¿Qué hace diferente a DELFO?

La mayoría de los asistentes de inteligencia artificial fueron concebidos para resolver.
DELFO fue concebido para acompañar a aprender.
Cuando un estudiante encuentra una dificultad, DELFO no procura simplemente darle la solución.
Puede pedirle que observe mejor.
Puede ayudarlo a separar un dato de una interpretación.
Puede invitarlo a explicar por qué piensa algo.
Puede mostrarle una contradicción.
Puede proponerle que compare dos posibilidades.
Puede pedirle un ejemplo.
Puede ayudarlo a revisar una conclusión.
Y, cuando comprueba que ya puede continuar por sí mismo, reduce su intervención.
Por eso DELFO no tiene como propósito producir dependencia de la inteligencia artificial.
Tiene exactamente el propósito contrario: contribuir al desarrollo de una autonomía intelectual cada vez mayor.

El docente sigue siendo quien conduce la enseñanza

DELFO no sustituye al docente ni decide qué debe aprender el estudiante.
El docente define el propósito.
Antes de comenzar una actividad establece qué quiere que el alumno comprenda, qué trabajo intelectual desea promover y qué grado de acompañamiento considera apropiado.
A partir de esas decisiones, DELFO organiza una estrategia de acompañamiento.
La tecnología queda subordinada a la intención pedagógica.
Éste es uno de los principios centrales del sistema: el motor pedagógico decide qué intervención corresponde; la inteligencia artificial solamente la redacta y contextualiza.
Por eso DELFO no entrega la conducción de la experiencia educativa a un modelo generativo.
La inteligencia artificial es una herramienta dentro de una arquitectura pedagógica previa.

Cómo crea una actividad el docente

El trabajo comienza en el Panel Docente.
El profesor crea una nueva actividad y le asigna un título.
Luego define la intención pedagógica: qué espera que el estudiante comprenda o sea capaz de realizar.
A continuación establece el recorrido mental que quiere promover.
Según la naturaleza de la actividad, puede interesarle que el estudiante observe, razone, discierna, reflexione, compare, fundamente o realice otras actividades intelectuales.
Finalmente determina el tipo de acompañamiento.
DELFO prepara entonces la actividad y le muestra al docente, antes de publicarla, cómo acompañará al estudiante.
Esto permite algo particularmente importante: el profesor puede probar personalmente la experiencia antes de entregársela a sus alumnos.
Puede entrar como estudiante, conversar con DELFO, evaluar el tipo de ayuda que ofrece y realizar ajustes.
Recién cuando está conforme publica la actividad.

Cómo participa el estudiante

El estudiante no necesita conocer WordPress, administrar una cuenta técnica ni comprender cómo funciona la inteligencia artificial.
Recibe simplemente un enlace, un código de actividad o un código QR.
Ingresa en la actividad y comienza a trabajar.
A partir de allí DELFO acompaña el proceso.
Si la respuesta es insuficiente, puede ayudarlo a profundizar.
Si existe un error productivo, puede conducirlo a descubrirlo.
Si presenta una afirmación sin fundamento, puede pedirle que explique sus razones.
Si progresa, la ayuda disminuye.
Y cuando demuestra suficiente autonomía, DELFO puede dejarlo continuar por sí mismo.
El objetivo no es que el estudiante mantenga una conversación larga con una inteligencia artificial.
El objetivo es que piense mejor.

El docente puede observar el proceso

Una actividad educativa no termina cuando el estudiante pulsa “Enviar”.
DELFO conserva información que permite al docente comprender cómo se desarrolló el recorrido.
Desde el Panel Docente puede consultar las sesiones realizadas, revisar una síntesis pedagógica y, cuando lo considere necesario, acceder a la conversación completa.
Esto permite observar no solamente si el estudiante llegó a una respuesta correcta.
Permite aproximarse a algo mucho más interesante:cómo llegó a ella.
Para la enseñanza, esa diferencia puede ser fundamental.

No se trata de prohibir la inteligencia artificial

Los estudiantes ya viven en un mundo en el que la inteligencia artificial está disponible.
La cuestión educativa no consiste solamente en impedir que la utilicen.
Consiste en enseñarles a utilizarla sin entregar a ella las facultades que necesitan desarrollar.
DELFO propone precisamente ese cambio.
Pasar de una inteligencia artificial que responde por el estudiante a una inteligencia artificial que lo ayuda a formular, revisar, fundamentar y comprobar sus propias respuestas.
La tecnología deja así de ser solamente una herramienta de productividad.
Puede convertirse también en una herramienta para cultivar autonomía intelectual.

DELFO para colegios e instituciones educativas

DELFO ha sido concebido para poder integrarse a la presencia digital de una institución educativa.
No es necesario enviar a docentes y estudiantes a una plataforma completamente ajena al colegio.
DELFO puede proporcionarse e integrarse dentro del propio sitio web institucional, particularmente en sitios desarrollados sobre WordPress.
El colegio puede disponer de su propio acceso docente y de su propio espacio para estudiantes, conservando su identidad institucional.
De esta manera, para la comunidad educativa DELFO puede presentarse como un servicio del propio colegio y no como una herramienta externa desconectada de su entorno.
La institución conserva su sitio, su identidad y su relación con docentes y alumnos.
DELFO aporta la infraestructura pedagógica y tecnológica necesaria para incorporar este nuevo modo de acompañamiento.

Una incorporación gradual

DELFO no exige transformar de un día para otro la metodología de una institución.
Puede comenzar con un pequeño grupo de docentes.
Puede probarse en una asignatura.
Puede utilizarse en una actividad concreta.
Puede comenzar con algunos estudiantes.
La propia experiencia permitirá descubrir en qué situaciones produce mayor valor pedagógico.
Esa gradualidad permite que los docentes conozcan la herramienta, la prueben, formulen observaciones y participen de su incorporación.
No buscamos que una tecnología sea impuesta sobre la práctica docente.
Buscamos que pueda incorporarse como un instrumento al servicio de ella.

Una nueva pregunta para la educación

Durante mucho tiempo la pregunta fue:
¿Cómo podemos utilizar inteligencia artificial para que los estudiantes aprendan más?
DELFO incorpora otra pregunta:
¿Cómo podemos utilizar inteligencia artificial sin debilitar las capacidades que permiten aprender, comprender y pensar por uno mismo?
De esa pregunta nace el proyecto.
Porque la gran oportunidad educativa de la inteligencia artificial no consiste únicamente en disponer de respuestas mejores y más rápidas.
También puede consistir en crear mejores condiciones para que cada persona aprenda a construir las suyas.

Conocer DELFO

DELFO puede utilizarse como herramienta independiente o integrarse al sitio web de colegios e instituciones educativas.
Podemos realizar una demostración, desarrollar una experiencia piloto e incorporar progresivamente la herramienta a la actividad de docentes y estudiantes.

La inteligencia artificial acompaña.
El pensamiento sigue siendo tuyo.

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